2008-11-09

Bertolt Brecht

“Cuando en la blanca habitación del hospital de la Charité
desperté hacia el amanecer
y escuché a un mirlo, lo supe
aún mejor. Ya desde hacía tiempo
había dejado de temer a la muerte, pues nada
podría faltarme nunca en el supuesto
de que yo mismo faltase. Ahora,
para alegrarme, me basta también
todo canto de mirlo que suene cuando yo no esté.”
•••
Es chula esta valoración de la vida que hace Bertolt Brecht en su libro “Más de cien poemas”, que no releía desde mayo 2005 [tengo datada en él la fecha de última lectura] y del que ya apenas recordaba un par de versos que apunté para trabajar sobre ellos.
La falta de uno es la falta de todo, y entenderlo en clave práctica es muy difícil, a pesar de que el concepto es trivial por sí mismo. B. Brecht tenía una hermosa capacidad de encontrar conceptos magníficos y profundos en proposiciones llenas de simplicidad, circunstancia que le hizo y le hace grande, ya que fue capaz de mostrarnos sin enredos ni dificultades [recuerdo ahora mi lectura de Derrida] una serie de caminos luminosos accesibles a cualquier capacidad.
Recomiendo encarecidamente la lectura de sus poemas, aunque no es un poeta al uso.

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