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Mostrando entradas de abril 25, 2010

Cataclismos

Los nódulos debajo de tu piel son cataclismos y yo los bordo a mano hasta lograr espigas e incluso desamparo...
y te tiendes despacio sobre el lecho, trabada del rasguño de pantano que duerme en mis papilas, y rompes esa tregua de los ojos que te pedí hace un rato...
no sé qué hacer y observo tus dos noches, con sus claros, caer bajo los hombros y miro con asombro el rojo desollado entre tus piernas y siento que los grillos deliran con sus cuernos de venado...
tumbada con fervor... y en el costado la manada de venas pequeñitas latiendo como un blando acantilado...
insisto en mi mirada y no te toco...
te doblas, te desdoblas, elevas tus resaltes, arriesgas la postura, soportas el tensado vericueto de arquitrabes y látigos...
me miras y me pides con los ojos...
me enseñas y yo aguanto...
Qué levedad tu eco y qué ruina mi espanto.
Te espaldas y te muestras como un cielo carnal, desorillado... oleas y perfumas, ablandas y me inflamo... y ya no puedo más y busco el fondo del légamo y los líq…

Tierra

¿Qué quieres que te diga, Tierra?... si no soy caballo que paste tu manto verde, ni baya madura a la que acojas para hacer esa cópula del humus... si no soy el topillo que te horada ni el cóndor que se te precipita en el abismo... si ni siquiera sé ser el eco que devuelves a mis oídos breves cuando grito...
¿Qué quieres que te diga?... si ni charco siquiera puedo serte después de los monzones pequeñitos de cada primavera...
pero estoy sobre ti constantemente, telúrico animal casi sin sombra que a veces se arrodilla para escuchar tu ser voluptuoso...
Me enseñaron a negarte demasiado temprano, a ser de lo banal con reincidencia, a no tenerte en cuenta, equivocado, para creerme inmortal sobre tu cáscara...
y fue más importante el vidrio recién soplado que el cuarzo cristalino, los metales fundidos que tu lava, el plástico sintético que la aérea piedra pómez... fue más importante la mano que el poderoso rasgo de tus fallas...
¿Qué quieres que te diga, madre Tierra?... si ya sé que apenas soy…