2010-05-30

Todo es igual

Todo es igual...

los pasos perceptibles,
los labios como anémonas,
el pálpito en la sien...

la sorpresa si llegas,
tu pelo con guirnaldas,
el aire entre tus dientes,
el silbido en el descendimiento hasta la cama,
los días que pasan lentos...

las noches como Electras,
el cíngulo de miel,
la brasa sin su llama,
alguien que viene a verte,
la luz con su desdén...

la ciudad con sus horas,
las afueras,
el Cristo en la pared,
las inglés,
el revés...

aquel venir del sueño,
la palangana,
el agua,
el jabón y la piel...

el mantel,
los abrazos,
los altos eucaliptos
y aquel traer rompientes en los ojos de mar...

las dudas,
lo tranquilo
[siempre un rincón para eso],
las medias con carreras,
el peine de carey...

los cadáveres quietos,
el amor en la cama,
el no escaparse nunca,
un camino,
un edén...

las palmeras,
los arces,
las campánulas nuevas,
el cedro centenario,
el norte,
el sur...

las pormesas,
los astros,
cualquier incertidumbre por lo que sobrecoge,
el alma de las cosas,
tus senos
y este arder...

lo tibio,
lo gastado,
lo simplemente humilde,
lo perfecto,
tus ojos,
sonríes...

lo que me hace nostálgico,
las espinas recientes,
sopa con pan de ayer...

todo es exactamente igual.
•••

2010-04-25

Cataclismos

Los nódulos debajo de tu piel
son cataclismos
y yo los bordo a mano
hasta lograr espigas
e incluso desamparo...

y te tiendes despacio sobre el lecho,
trabada del rasguño de pantano
que duerme en mis papilas,
y rompes esa tregua de los ojos
que te pedí hace un rato...

no sé qué hacer
y observo tus dos noches,
con sus claros,
caer bajo los hombros
y miro con asombro
el rojo desollado entre tus piernas
y siento que los grillos deliran
con sus cuernos de venado...

tumbada con fervor...
y en el costado
la manada de venas pequeñitas
latiendo como un blando acantilado...

insisto en mi mirada y no te toco...

te doblas,
te desdoblas,
elevas tus resaltes,
arriesgas la postura,
soportas el tensado vericueto de arquitrabes y látigos...

me miras y me pides con los ojos...

me enseñas y yo aguanto...

Qué levedad tu eco
y qué ruina mi espanto.

Te espaldas y te muestras
como un cielo carnal, desorillado...
oleas y perfumas,
ablandas y me inflamo...
y ya no puedo más
y busco el fondo
del légamo y los líquenes,
del sorgo y lo alumbrado...
y busco endedalar,
plisar tus flancos,
gravitarte rotando
y hundirme en lo mellado...

y me remanso un poco...
y luego desescarbo...
y amaso,
y tiemblo,
y fluyo,
y embisto,
y yerro,
y lato...

después llega la ausencia,
el pulso lagrimado,
el hondo azar de hiedra
y el semen con su rastro...


Tierra

¿Qué quieres que te diga, Tierra?...
si no soy caballo que paste tu manto verde,
ni baya madura a la que acojas
para hacer esa cópula del humus...
si no soy el topillo que te horada
ni el cóndor que se te precipita en el abismo...
si ni siquiera sé ser el eco
que devuelves a mis oídos breves cuando grito...

¿Qué quieres que te diga?...
si ni charco siquiera puedo serte
después de los monzones pequeñitos de cada primavera...

pero estoy sobre ti constantemente,
telúrico animal casi sin sombra
que a veces se arrodilla para escuchar tu ser voluptuoso...

Me enseñaron a negarte demasiado temprano,
a ser de lo banal con reincidencia,
a no tenerte en cuenta,
equivocado,
para creerme inmortal sobre tu cáscara...

y fue más importante el vidrio recién soplado
que el cuarzo cristalino,
los metales fundidos que tu lava,
el plástico sintético que la aérea piedra pómez...
fue más importante la mano
que el poderoso rasgo de tus fallas...

¿Qué quieres que te diga, madre Tierra?...
si ya sé que apenas soy el más ínfimo miasma de tu tos ancestral
y que estoy en tus manos sinclinales
como un pequeño karst imperceptible
que drena sangre y penas
a tu profundo arder que no descansa...
si ya sé que mi tiempo es descartable
si al tuyo se compara,
que mi espacio es mero neutrón
para el desprecio,
que no existir es justo mi equipaje...

¿Qué quieres que te diga?...
¿que me enternece verte
con esta miopía rimada de horizonte y noche oscura?,
¿que en tu silencio cristalizo mis iris
y hay un íntimo asco de prehistoria?,
¿que soy rubor redondo
sobre tu vientre mágico?...

Solo sé que me apremia inaugurarme
entre tus cataclismos,
que me encalo en tus islas continentes,
que me mantengo grávido en tu giro
y que un rubor un tanto antropocéntrico
me pone gatinín y miserable
si te miro cruenta
en el traspiés de tu energía clara...

sé de tu indiferencia,
y no me duele saber que en ti se fragua mi naufragio...
no te consideré cuanto debía,
pues no me lo enseñaron...

y hoy no sé qué decirte mientras fumo.

2010-04-23

¿Por qué no desnuda?

¿Por qué no desnuda?...

sin los engaños en el pecho,
sin las presiones de la muda
y sin el vuelo del vestido
para ocultar tus posturas...

enséñate a los ojos como eres,
sin el musgo de las cosas cubriendo tu piel,
sin el truco en las colinas
y en las blondas del cuerpo...

sé el tapir en los juncos
y deja que mis ojos sean manos...

que me admire de todo tu desastre
y te contradiga,
que me deje goloso el caucho que derramas
y me mate todo lo pálido...

Gústate hasta que te ciña tu desnudo
y se desate...

gústate de la nube que eres
hasta en la borrasca...

gústate en la porcelana
que levanta polvaredas en tus iris...
en el brío de tus gestos,
en el aire que agotas al girarte...

y quiérete comer a dentelladas
como en un adulterio con tus formas...

y luego ese olor a mandarina de tu vientre,
la desazón que lleva...
que entre por tu nariz
y te deje agotada.

2010-04-21

Que no me duela morir

Que no me duela morir es lo que quiero...

y rimar perros con árboles
o hacerme un harakiri en el pulgar cuando atardece...

bailar como un poseso
al ritmo del ‘Dough roller blues’ de Garfield Akers
y decidir si me muerdo una uña
o me fumo el próximo cigarro
como un suicida...

pero que no me duela morir,
porque no merece la pena que me vaya de aquí
con un recuerdo amargo...

que no me duela morir...
y rimar las costuras de tu falda con los muslos
o poner mantequilla en las galletas,
y caminar toda una noche entera
mientras llueve
o simplemente dejarme caer en la cama
como un fardo...

Y que me canse de usar solo la mano derecha
o que me olvide de que tengo un omóplato
mientras miro tus senos de glicina a contraluz
y con el filtro verde de mis ojos...
y que siga deseando acariciar los meses
como a tu vientre hecho de cutis fino y blondas suaves...
y no sentirme indiferente
como las reses en el paisaje,
estancadas en los pastos con nada que hacer...

Que no me duela morir...

o que me duela poco...

que no sienta dejaros
y todo sea rimar la madera de pino con mi cuerpo
o rimar estos ojos con el negro total de algún abismo...

y que de pronto vea tu boca viniendo
y mar picada...

y que eso sea todo.

2010-04-20

Me siento precipicio

Me siento precipicio si me miro hacia abajo,
un precipicio íntimo
que no sigue los ritmos que le marco,
y entonces me siento ‘tú’ más que ‘yo’,
porque me miro como de lejos
y me veo allí y no aquí,
donde ocupan los ojos
el juego singular de lo que tengo...

y así me quiero y me desquiero,
me admiro de lo que soy
y me amargo por lo que haya de ser...
que este acá no es lo mismo que aquel allá del vientre,
del sexo descansando entre su bosque,
de muslos y rodillas que se doblan...

me desencuentro así cada mañana,
como en mitades raras,
desnudo y tiritando...
e imagino el atrás que los ojos no alcanzan
como esos ‘porsupuestos’ de lo dado por hecho...

Vivir entre estos huesos,
que juegan a quebrarse
sin hacerlo,
a veces me resulta un contratiempo,
pues me siento en mitades
y no entero...

otras veces me olvido del andamio
y dejo que mis manos se acurruquen
en el suave correr del entremuslo...
y me acerco despacio hasta ese vértice
que me engaña en el tacto con su crema...
no es vicio,
es solo tacto,
tacto de mí intimísimo y secreto,
tacto tibio que nubla y apetece...

¿por qué tuerces el gesto si te digo
que me calma del tedio
este cocerme a fuego lento,
este sentirme vivo en el latido neto?...

mi cuerpo es mi maraña preferida
y aún ando en el trajín de conocerlo,
mi cuerpo es cada pausa que crepita
y yo soy el topógrafo de intentos
de cada gota suya...
del temblor avariento de los dedos,
del fragor de los ojos,
del reflujo anestésico del miembro...

mi cuerpo es un compuesto hecho de poros,
de cánceres posibles,
de violencias pequeñas en los músculos,
de líquidos viscosos y de huecos...

y yo lo miro siempre desde este justo extremo...
y unas veces es cripta,
y otras veces es fuego...

las olas de la lengua van dejando palabras en los labios...
y me toco
y me enredo
y me detengo un rato
y luego vuelvo al cuerpo
como a la hierba fresca,
a pastarlo y tenerlo,
a sentir sus potencias,
a guardar sus defectos,
a gozar de sus jugos,
a tensarlo
y olerlo...

Me siento precipicio
si me miro hacia abajo,
un precipicio que a veces es la zarpa
y a veces no es mi cuerpo.

2010-02-08

Morir despreocupado

Lo sé sin más,
sin darle vueltas...

lo sé porque me descerraja y me turba,
porque me deja destejido...

me encanta mirarme
en los ojos de las mujeres frágiles,
porque me ruge e inclina mi voluntad,
porque me arrastra...

Muchachas asomadas a las ventanas,
como geranios recién regados,
como amuletos contra las palomas
y los duendes,
muchachas inalcanzables
a esta pereza endémica y oscura de mis manos...
asomadas como ofreciéndose a ser miradas,
al oreo del día,
como señuelos de prostíbulo
o carne de conciencia turbia...

Todo vendrá,
si viene,
desde el fondo...
vendrá desde los ojos apagados,
desde la caracola que es no estar,
todo vendrá,
si viene,
desde este aquí que es todo,
desde este ansia que fue en otro lugar,
pero que es mía...
mujeres frágiles con ojos que me miran
desde las ventanas entreabiertas,
mujeres frágiles entre visillos o cortinas de ducha,
mujeres como incienso,
elevando su olor tan mansamente como una duda...
mujeres para trinchar con los ojos de carne...

La alegría en lo abierto,
cada causa y su efecto en el mantel de cuadros,
el quizás sobre el último crepúsculo
con cada omisión y su inercia...

¿Quién me velará cuando ya no tenga pisada
ni haya opción al temblor?

Comamos del mismo plato...
y espera a los postres
para decirme que todo ha terminado
a pesar de que los terneros persisten en sus pastos,
de que el deseo flota junto al fango,
de que esperan las moscas a anidarme
cuando el nudo ya no sea mi patria...

¡Ah!, las mujeres frágiles,
sus ojos de mirada insostenible,
sus bocas plásticas y elementales,
sus hendiduras y sus huecos,
su etéreo estar y ser solo en los ojos...
mujeres frágiles como la mica blanca,
¿adónde vamos?...
si ya el agua es amarga
y os percibo como entre celofán,
envueltas,
imposibles
desde esta cal que ya es mi sangre...
mujeres como de baquelita,
hechas de cruces que blandean los huesos
y le quitan lo hidráulico a los músculos...
mujeres que no sabéis qué pasa,
porque a ese santuario
no llegan los apremios grises y sus nieblas...
mujeres frágiles para esta cábala de signos,
para este apoyarse en las paredes
mientras se rompe el vidrio de mi sombra
y deja un espacio vacío...
mujeres para este corazón encanecido
que busca una ceguera en el olfato,
para este estar ladrando ante la puerta
como si fuera un pozo,
para este descuidado precipitarse a lo que sea...

Solo quiero
para cuando el final ponga su sello
morir despreocupado.

2010-01-03

De la Poesía.

La poesía consiste en construir lugares que de otra forma serían inexpresables... si nombro ‘pluma’ a mi pluma, la estoy enunciando en su calidad de objeto físico, y ese nombrar no es poesía, es mera comunicación con quien me escucha... si la pongo en relación con otras cosas nombradas [como papel, tinta, mano...], estoy aumentando la dosis de comunicación con el que está enfrente y me estoy haciendo entender hasta llegar a expresar usos y funciones [la pluma con tinta escribe en el papel y va de mi mano... la pluma sin tinta, aunque vaya de mi mano, no escribe en el papel], y ese relacionar lo nombrado no es poesía... puedo incluso hasta jugar con las palabras que representan esos objetos para, sin llevarlas a efectos físicos, buscarles las distintas posibilidades reales [con la pluma y la mano me puedo rascar la cabeza... con la tinta puedo manchar mi mano y cambiar su color... con mi mano puedo arrugar el papel y lanzarlo...], y ese trabajo mental sobre la posibilidad tampoco es poesía.
¿En qué consiste entonces la poesía que pueda hacerse con la pluma, la mano, el papel y la tinta?... pues sencillamente en llevar esos términos con representación real a planos en los que comiencen a descontextualizarse para configurar un universo distinto de pura construcción mental, un universo que precisa de belleza, autenticidad, ingenio y crecimiento libre en la cabeza de quien lo recibe [o sus contrarios si son buscados por el poeta]. Pero no debemos equivocarnos y pensar que la poesía debe ser un camino hacia la fantasía y que debe estar ajena a nuestra experiencia cotidiana [eso sería un error de bulto], sino que la poesía es pura atrevimiento en la construcción de una nueva realidad [algunos filósofos la llaman ‘realidad última’], cambiando los valores de lo nombrado y cambiando sus relaciones... y siempre buscando una comprensión última, siempre moviéndonos en un camino de conocimiento... así, conseguiremos ir creando un mundo distinto dentro del mundo... para que lo imaginemos mejor, es como si el mundo real fuese nuestro cuerpo físico y la poesía comenzase justo en la sombra que proyecta, que según le incida la luz, puede ser penumbra y sombra nítida a la vez o puede multiplicarse según el número y la posición de los focos... y aunque tú midas un metro con setenta centímetros, tu sombra puede medir diez metros o unos escasos 30 centímetros... y puede aparecer y desaparecer, girar a tu alrededor, quedarse a tu espalda o buscarte siempre el frente... puede adaptarse al terreno, ser suelo y pared, rocas informes e incluso estar sobro otro hombre o poseer poco a poco a una mujer... mirar tu sombra, seguirla, jugar con ella... puede perfectamente hacerte entender lo que es la poesía... así, la poesía siempre está más allá de la realidad que le da luz, componiendo y descomponiendo un nuevo universo que, cómo no, también es real [la realidad última]... y junto a ello está el lenguaje [y también el idioma, que es el encargado de la plasticidad] como única herramienta de ‘posibilidad’... con él nos hacemos humanos en su más hermosa dimensión, con él ordenamos el mundo, lo creamos y lo recreamos; desde él nos salimos de la dimensión física y llegamos a la dimensión poética, nadamos en su polisemia y nos ahogamos a veces en ella, con él nos equivocamos y acertamos, con él construimos y deconstruimos, con él encontramos claridad y también todo se hace turbio y confuso... así las cosas, debemos tener claro que la poesía no aclara conceptos, sino que abre caminos y alumbra nuevas dimensiones sobre las que trabajar para lograr una experiencia estética individual que puede ser llevada al otro [en el que probablemente será radicalmente distinta a la obtenida por quien poetizó]... la poesía no debe nunca demostrar, sino que debe quedarse en el ‘mostrar’ mediante la herramienta de la posibilidad [el lenguaje] los caminos de la imposibilidad.
Hacer un poema es una de las labores más altas y serias que puede plantearse el ser humano... e intentar un poema (?) sin saber qué es la poesía, lo que contiene, a lo que lleva, en qué consiste... es una de las formas más preclaras de no estar hecho como hombre.