2009-04-11

Carne

Equinoccio

Amantes



Variación sobre dibujos de Farruco Sesto.

Fumando

Tu espalda

Salazón



Variación sobre dibujos de Farruco Sesto.

2009-04-05

lavs Luis

La mujer de Lot

Señales de humo


Texto para acompañar en el catálogo de una exposición a Alberto Hernández.

Hay un algo quebrado en la obra última de Alberto Hernández que hace temblar, un algo que viene gestionado por el color y la línea, por el contraste como un puñal y el encontrado gesto de su mano en la constante intervención sobre lo azaroso de la magia cerámica... ese ‘algo’ elimina y asusta, avisa y pone en guardia, dice y desola, define y niega a la vez.
Y no es solo la propuesta icónica del artista lo que hace temblar, es también el sentido de obra unitaria que contienen sus trabajos murales de los dos últimos años, un hacer teselas como partes de un uno que requiere mirada cenital y distante si logras ensamblarlo... ramas, hojas, árboles, humo... y una especie de alfabeto pictórico haciendo fondo a todo ese bosque en constante proceso de transformación. La obra del Alberto que crea en el siglo XXI intenta, y lo logra en demasiadas ocasiones, jugar con el binomio humo/humus, conceptos ambos tan unidos al hacer cerámico como la mano y el material moldeable o como el fuego y el tiempo.
Si el artista logró en otras etapas de su decurso creativo darle estatismo al humo en sus propuestas, y lo hizo con un éxito incuestionable en sus cuadros blancos, ahora le suma la expresión más angustiosa de los materiales que lo convocan en el rakú [hojas, ramas, materiales orgánicos...], mostrándonos una capacidad nueva y alucinante de unir en una sola de sus placas la veracidad de las formas primigenias y el poético salto hacia su disolución por la hermosa purificación del fuego: humo y humus en el mismo concepto creativo... lo destruido para crear en sus dos estados de exaltación vital.
Recoge Alberto en su obra última la consideración filosófica del dado lanzado a su suerte [este dado tangible es el humus en su obra], el que cae y muestra cinco caras distintas, cinco puntos de vista de la realidad que pueden ser percibidos por distintos diletantes para que cada uno pueda expresar que ha mirado y ha visto algo diferente a los demás... y una cara oculta, la que apoya en la superficie y esconde su valor [un valor deducible, sí, pero solo conociendo previamente los otros cinco puntos de vista]... pero, además, Alberto ha sido capaz de duplicar la tirada de su dado artístico lanzando, a la vez que el dado real, otro dado, éste vaporoso e intangible, un dado que no sabe caer y, por tanto, no responde más que a coordenadas poéticas [este dado es el humo en su obra]... y entre ambas situaciones, forzadas por Alberto como ‘hechos’ en su trabajo plástico, está el azar que siempre acompaña a la obra trabajada en el fuego, lo incontrolable, lo que da sentido y lo quita, lo que quiebra y hace temblar al posar la mirada sobre cada una de sus creaciones o sobre todo el conjunto ensamblado en ese ‘uno’ tan perseguido por Alberto.
Por todo ello, considero un acierto brillante el título de esta exposición: “Señales de humo”, ya que en cada propuesta hay una verdad tangible que puede darse a interpretaciones lógicas, pero hay otra verdad que viene siempre anunciada por el humo como un idioma antiguo con el que expresar lo que aún no sabe pronunciarse, pero sí intuirse.
Sin palabras posibles [creo que sobran todas las antedichas por este viejo vate de pueblo chico], considero que lo mejor es detenerse en las cerámicas murales de Alberto Hernández y mirar, y buscar... y hablar con ellas.