2008-11-21

HHerman Melville avista desde su mesa una ballena blanca

Resopla al oeste
y va cargada de toda mi miseria.

Echad una chalupa con todos los aperos
en este mar de dudas,
que allí está mi destino;
y no esperéis por mí, que ya no vuelvo.

Pip, cuida bien mis campos de amapolas.

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