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Mostrando entradas de noviembre 2, 2008

Escuchando a Regina Spektor

No dudes de mí, porque soy el puente hecho de dedos, el que abre la puerta antes del resplandor y quien consigue que el marfil se haga templo de carne. Mira detrás de la bruma y me encontrarás luchando entre los lirios para hacerte brotar como los tallos nuevos. Mira… y verás la resina que arde para sellar tu boca y dejarla acotada en un estribillo de hermosos gestos. Se empañan los cristales y el mundo es la tiniebla que hay afuera entre la lluvia suave que no cede. No dudes de mí, porque soy el magnesio que habrá de darle luz a tu contorno, la piel que ha de rozarse con la tuya, el peso justo que ha de llevarte al cero, el viento… Amaina el temporal y la tarde te esculpe eterna en mis pestañas.

Enumeración caótica

El mar no es cielo hoy [cumpliendo con el rito marcado de los cumulonimbos], las monedas hacen su fiel gimnasia de ‘pinball’ para deslizar un Chester hasta mis manos blancas, la camarera mira con ojos de antesdeayer a mis ojos de luego, el verde ya se ajusta en el monte y empieza a confirmar sus amarillos, es fresco mi espacio en las horas de calor, pasa un muchacho azul con camiseta, la paloma del tejado sigue cagando su paz sobre los hombros de la gente, hay tormentas pendientes en la sierra y en casa, Magdalena vomita sin saber que su cuerpo es pura anatomía de todo lo agotado, hay tiestos en barbecho en algunos balcones, saltan dos pechos vírgenes buscándome los ojos, una mosca persigue este verano, colma el amor la esquina de una calle, chillido de ambulancia [la muerte no reposa], siento a Alejandra Pizarnik agarrada a mi espalda, el tiempo es plano y líquido, hay fiesta en unas manos, dos rizos me recuerdan las tardes de merienda, me hacen daño las chanclas

Imaginar para deformar la realidad

Considerar nuestros errores como camino de conocimiento es una forma positiva de tomarse el asunto de la vida, más si entendemos la vida como la acumulación de lo que queremos creer y no de lo que en realidad es y se patentiza ante nuestros ojos. La magnitud humana más valiosa es la de imaginar para deformar la realidad [que siempre es cruda] y hacernos con ella de una forma cómoda y poco traumática. Nacemos, nos despedazamos y morimos para ser un frío esqueleto, he ahí la verdad desnuda, que puede adjetivarse con que sentimos dolor y placer [que no es más que una deformación del dolor]. Llegamos a cumbres para caer de ellas y obtenemos recursos para perderlos. Lo rechulo de nuestra especie es que tiene el don extraordinario de cambiarle el valor a las cosas y a los sucesos hasta el punto de hacerlos pares a su realidad mediante la ‘creencia’. Creer, a veces, sirve para tener la sensación de vivir mejor, lo que no le quita a la realidad su terrible verdad.

Poesía

Una cosa es el talento [mucho o poco] y otra es la utilización que se haga de él. El éxito está siempre en la mano de la segunda opción y difícilmente se sostiene en la primera. Por ende, ha de tenerse consciencia de que al éxito siempre le acompaña cierta turbiedad. Utilidad y turbiedad, dos conceptos inseparables del éxito que llevan a un buen escritor a sobreestimar su talento y a sobrevalorar su habilidad para vestir las máscaras. ••• Sólo se puede alcanzar la coherencia en la escritura cuando se ha completado la vida. Ya muerto quien escribió, su obra toma empaste y cobra sentido, nunca antes… Nunca antes. ••• Un escritor racial nunca puede ser un educado caballero, pues su talento le dicta que los buenos modales solo sirven para obtener buenas respuestas [farsa en ambas direcciones]. La calidad de díscolo va irremediablemente asociada a la de magnífico escritor. ••• La poesía pertenece siempre a la sociedad en la que crece el poeta, jamás al jodido poeta [siempre seremos testimon

Me turban tus palabras

Me turban tus palabras como me turbas tú… y quisiera alcanzarte en el bostezo con los alfileres de la lengua cuando te ves rendida y verte vacilar con ese estrépito callado de los árboles en los días de viento. Triunfar en ti sin que sea superfluo el laurel de tenerte y que en el sotobosque de tus piernas crezca un murmullo a fiebre y una bruma de sangre bombeada. Oigo las voces ágiles de los que no te piensan y sonrío por su absurda inconsciencia de acequia dirigida a no se sabe dónde. Su murmullo me anima a ser regato o río desde el silencio inmóvil de verte junco o pájaro. Me turba que no existas sino en este rocío de pensarte, que seas en la siesta en la que me fermento, que estés donde no hay nada, que te esponjes entre la hoguera de mis canas cuando duermo despierto. Te hice ya hace años con olor a cocina en esta frente mía donde el verdín florece, te hice a gajos, nublada, como el perfil del monte que enmarca mis otoños; te hice llena de signos en tu criptografía y te puse

Este otoño es un pequeño invierno

Este otoño es un pequeño invierno precoz y vacilante… y sobre mí descienden los últimos rebaños desde las tierras altas con su acopio de hierba mientras las piñas estallan en la hoguera. Me siento recogido en mis paredes, que han sido franqueadas por un aliento dulce y femenino que me deja dispuesto y esparcido. Mientras las velas juegan con las sombras, me recuerdo nadando junto a un cuerpo divino y sin peaje, tocando la ocarina en el justo perfil de una mañana o mordiendo el azúcar de una carne latiendo. Sestean ya los mirtos en los caminos mojados. Este otoño que enrojece los nudillos sabe mucho de sauces y de ropa mojada… y también de los naipes que se rifan en los vientres sedosos entre lamentos y suspiros. Este otoño tiene cadencia de telégrafo buscando los contornos de cada mediodía entre la niebla. Este otoño de rumbo extraviado huele a cuerpo en crepúsculo y a pespunte en los pantalones detrás de los visillos.

El hombre no se merece...

El hombre no se merece al hombre, pero tampoco al perro…

Lo que dejo de escribir

Últimamente me preocupo mucho por las cosas que dejo de escribir, ese espacio en blanco que no sabe recibir la mancha de la tipografía en el que flota y se sumerge lo más importante, en el que están las sensaciones olvidadas que en un momento fueron luz o sombra y en el que dejo al pairo lo realmente importante de mi relación con las personas y las cosas. Me resulta insufrible no tener el tiempo suficiente para escribirlo todo, absolutamente todo, como aquel cartógrafo borgiano [¿borgeano?] que realizó un mapa de su país a tamaño natural para no dejarse escapar ningún detalle. Yo quisiera eso, escribir cada sensación, cada flash, cada sentimiento con la justa dimensión con la que se produce, pero sólo atino a relatar el resultado de una milésima de segundo de cada uno de mis días. ¿Dónde va lo que no escribo? Va al apartado de la vida, eso lo tengo claro, pero, ¿qué es la vida si se deja olvidada en el paso anterior? Sí, queda el poso para el correlato de las horas, el poso que acierta

Escribir

Escribir es también un acto reflejo o exclusivamente un acto reflejo… y antes está la vida, siempre antes.

¿Existe lo abstracto?

¿Existe lo abstracto? Si entendemos por existencia todo lo que se considera material, debemos decir que lo abstracto no existe más que como vehículo de presentación, es decir, un cuadro, un texto… pero no creo que la existencia se cierre sólo en eso. Idealizar, crear en la mente, elucubrar ya es en sí mismo una forma de existencia… y también es una forma de existencia lo aún no pensado. Existe cualquier mancha posible sobre un lienzo como existe cualquier pensamiento posible independientemente de que aún no hayan tenido efecto.

Ya no hay héroes...

Ya no hay héroes ni irremediables tragedias que nos hagan sentirnos románticos, vivimos en un mundo que se divide en sísifos [con su ridícula tragedia de llevar la piedra a cuestas hasta la eternidad] perfectamente conscientes de que el fracaso personal es el fracaso de toda la humanidad y en sísifos que no saben aún que lo son. Si vamos a morir irremediablemente, todo puede resumirse en un absurdo lleno de desconsideración hacia los hombres que lo sufrimos: Matas aunque sabes que vas a morir, sojuzgas aunque sabes que vas a morir, te sacrificas auque sabes que vas a morir, te privas de lo deseado aunque sabes que vas a morir… Y de ahí el fracaso como hombre y como parte de la humanidad, que erramos intentado creernos que estamos en un camino de búsqueda mientras que tenemos la absoluta seguridad de que somos fruto de desaparición. Sinceramente, no entiendo nada… no entiendo cómo no salgo ahora mismo a la calle y le digo a cada uno de los que se crucen conmigo justo lo que pienso, o có

'Enmimismamiento'

¿Está la ética [el otro] por encima del ser [yo… mi esencia]? Yo peco con demasiada frecuencia de ese mal que se llama “ensimismamiento” [¿enmimismamiento?] y tiendo a olvidar con bastante frecuencia que mis sentimientos, mis percepciones, mis pasiones y mis reacciones siempre tienen como principio o/y final al otro, que todo lo que llevo a la categoría de suceso terminará afectándole a otro ser distinto a mí. Es en este punto donde dudo si la ética debe ser fundamento radical de pensamiento y acto o si debo hacer que prime el ser, yo, mi esencia sobre todas las cosas. Lo mismo el valor que debo tener en cuenta parta de el factor diferenciador que existe entre todos los seres y no de la búsqueda empecinada de una individualidad floreciente. ¿Soy o somos?, ¿quiero ser o quiero que seamos?

El dado

Lanza tu dado y escoge el punto de vista. Nunca verás los mismos números a pesar de que el hecho de su caída es único. Uno de sus números quedará oculto, pues es el que se posa sobre la superficie de apoyo, y ese número lo puedes deducir por justa lógica… o lo puedes imaginar a tu antojo, como quieras, como te venga en gana… Así son los sucesos de la vida, únicos, como el dado lanzado una vez al aire; y así son las percepciones, las valoraciones, que hacemos los hombres, diversas, como los distintos puntos de vista que tomamos para mirar el dado; y así pueden ser el arte, la ciencia o las religiones, como la cara del dado que le sirve de apoyo, la cara oculta. De esa cara oculta de los sucesos vitales nacen, como he apuntado, el arte, la ciencia y la religión, aunque siempre, por lógica, podamos llegar con exactitud a decir lo que en cada suceso se esconde. Sólo la ciencia contendrá verdad con valor neto, mientras que el arte actuará como una sublimación de la imaginación y la religión

No existe estética sin afectación

No existe estética sin afectación, pues la una se modula en los parámetros de la otra. El problema que se me plantea desde esta pretendida certeza es la diferencia que pueda marcarse entre vulgaridad y originalidad. Mientras que la afectación es propia, podríamos decir intrínseca, de los seres vulgares [el más vulgar de los hombres siempre acostumbra a vestir máscaras que hacen sus gestos afectados], la originalidad se lleva como forma natural de paso y nunca resulta forzada. ¿Cómo puede responder, entonces, un ser original a una estética? Desde mi punto de vista, el original sólo tiene la capacidad de marcar una estética, que será la forma en la que los seres vulgares encuentren camino abierto a la imitación [afectación]. Desde estas premisas, lo lógico sería trabajar en la búsqueda de lo original para huir del campo de lo vulgar… pero, ¿no supone tal búsqueda una vulgaridad mayor? Buscar un modelo nunca fue lo mismo que serlo, y ser modelo o canon no es algo que tú decidas o que obte

El valor de lo trivial

Dice el sabio Pavese que “la creación nace de la innumerable repetición de un acto, que a fuerza de ‘routine’ se hace molesto. Luego viene un periodo de extravío, de tedio. Entonces, el acto olvidado por su trivialidad, resurge como milagro, como revelación, y he aquí el impulso creador”. El genio de Cesare traía este pensamiento en relación al sentimiento del pasado de los pueblos, pero cambiando el contexto a la literatura, a la poesía, también sirve, y mucho… y además cambia razonablemente el sentido creativo que la crítica y los escritores le aportan a las nuevas presentaciones. No es tan importante la creación como percibir que es fruto de una repetición agotadora de realidades y sentimientos, y no es tan importante el jodido creador –quizás nada importante– sino que la importancia la suman quienes le procuraron los recursos creativos. Valorando esto, sabremos que la literatura es más de todos que de quienes la pronuncian, que ser epígono de un buen creador no es tan grave [puede

Me gustan los poemas urgentes

La verdadera poesía pide distancia, que el poeta haya sabido distanciarse de la realidad que la empujó. Cuando esto sucede, el poema se carga de una ironía especial que nunca contiene el de bote pronto. Y es que la poesía más sólida está llena de ironía, porque la distancia valora el tiempo de la herida y lo acerca a un interesante punto de objetividad que no puede contener el poema de vivencia caliente. Sin el dolor latiendo, sin el sentimiento empujando en la cabeza, el poema se desenvuelve mejor, sin el exceso de lo trágico y con el justo láudano de lo que se puede valorar completamente porque ha pasado. Y el dolor no es tanto cuando ya sucedió, ni el amor, ni la euforia, ni la decepción, ni la risa. … Pero me gustan tanto los poemas urgentes…

Perfilado

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Sueño

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Pájaro negro

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Noche

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Mujer

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Dios

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Tratado de urbanismo

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Hoy estoy perro

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Sillas

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Miradas

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El hombre común

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Caligrafía II

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Caligrafía

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Espirales

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Autorretrato

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La mujer de mi sueño

La mujer abría su medusa para mí en el sueño de anoche y eran de musgo húmedo sus rocas lumbares y del bambú mas tierno sus muslos de venado. Viéndola destrazada ante mi ardor de huesos sentí su olor a muerte y a palmera, y le acepté el combate de rodillas, y dejé que su sombra soportara la mía, que acercara su boca hacia los arrozales mientras mi piel temblaba. La mujer de mi sueño de anoche fulguraba en el mástil con sus senos pequeños y enrojecía girándose como un heliotropo en mi justo desnudo. Su piel se constelaba de lunares y pliegues semejando un campo de gramíneas meciéndose. El rojo de sus aguas más profundas era yacija de algas y de un limo encendido que me hacía voluble y desatado. Sus cabellos volaban llevados por el látigo del cuerpo y me tomaba en olas que eran como mareas poderosas. La mujer de mi sueño de anoche tenía un rostro conocido que aún no he sabido desatar en mi memoria, una boca pequeña con la medida exacta, unos ojos de mirada agresiva [

Presiento la serpiente

Presiento la serpiente y el pie pisa el helecho. Vivir es un gesto, un gasto… y la muerte es una estética si no la piensas tigre o precipicio. Lumbre y anillos, ratas, sonrisas familiares de algunos rostros muertos. La luz como un tambor en las amanecidas. El mapa de tu cuerpo oxidándose y los huesos quebrados en un éxtasis. Balcones, obsidiana, membrillos verdes y calientes… La muchacha de Piura toma el jabón desnuda y lo lleva a su cuerpo con esa ceremonia ancestral de las doncellas; deja caer el agua y siente frío. Al norte de Edén crecen la prímulas bajo un mar de palmeras.

Abrir los ojos

Abrir los ojos y sentir los tendones carcomiendo sus ganas en los huesos, y notar cómo la mano hormiguea después de hacer de almohada impenetrable, y percibir el nítido empujón de la vejiga en el sexo abultado por la noche, y ver borroso entre los mil avisos que me punzan todo el cuerpo con su ‘ya vas mayor, viejo elefante’… y volver a abrir los ojos y saberme paisaje en el paisaje, hombre entre los hombres, abstracción en este mar concreto en el que todo tiene nombre y ocupa un espacio aleatorio y vivo. Vivir es ser de nuevo cada día, hacerse en la mañana y poner orden en todo lo mirado y recibido, libar labios ajenos, ser vencido por cualquier contoneo en una esquina y atinar a decir: ‘soy yo y me quedo’. Vivir es no pensar mientras recibes el oxígeno justo que precisas y la mano de aquél que no te pide sino un nítido aval a su existencia… también es persistir en repetirse en los gestos sabidos para hacerlos genética esencial para mañana. Si al ser sientes vacío

Voces

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Mujer

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Hombre sentado

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Me queda solo el cuerpo...

Me queda solo el cuerpo para sentirme vivo, pero aún no he encontrado instrucciones de uso que ayuden a apurar lo que aún le resta. Túrbame como el fósforo que se hace llama, dale tus aureolas a mi boca para que me alimente, llévame hasta esa esquina sin luz en la que ser regreso, rózame con densidad. Me queda solo el cuerpo para no ser ausencia, las sonoras zancadas del corazón, el olor acre de la boca al despertarme, el tamaño de lo que salta y decae, el cascabel de hueco donde laten las vísceras… y también el filón de los otros cuerpos que pasan a mi lado. No es mucho. Amanéceme y sal de tu crisálida, inclínate sobre el espacio que ocupo y bebe mi aire, encuéntrame y desenvuelve el brote.

Aforismos

Se es más feliz siendo luminoso que siendo lúcido. ••• Los católicos castigan a los no creyentes con la muerte eterna, es decir, a ser la verdad a secas. ••• Si me preguntas y no te respondo, ¿creerás que soy Dios? ••• Creer es esperar algo… no creer es tenerlo. ••• La seducción de la fe consiste en renegar de la verdad. ••• Si Dios existiese… ¿para qué los hombres? ••• Existo porque no conozco. ••• ¿Dios se mosquea cada vez que descubrimos dónde no está? ••• Existir, en el caso de Dios, es un verbo vacío de razón. ••• Creer implica también temer. ••• La idea de Dios es profundamente ingenua, pero qué listos son los que la proyectan. ••• Para ser católico es preciso contar con un importante espíritu simple. ••• Sin la angustia de enfermar y morir, la idea de Dios sería otra cosa. ••• La nada es el verdadero Infierno que hizo buscar al hombre el ideal del Cielo. ••• Refugiarse en la idea de Dios es menospreciar al hombre. ••• El orden clarifica justo hasta el caos, que es donde el hombr

Sentir el abrazo del tigre

Sentir que cada día es como el abrazo del tigre mientras oigo el rumor de las hojas rozándose en la fiebre de la arboleda y el viento se hace con todas mis banderas personales y las desgarra. Y del primer zarpazo sentir el resplandor como algo físico que me resume en selva, una selva de la que salen las doncellas temblando entre las sombras, como buscando cobijo en mi perfil de sangre y carne y esqueleto. Y notar el latido que hace añicos los espejos y ser flor insegura y hembra de mamífero y espíritu de espiga incierta. Soy cazador desde que mi genética empezó a cocerse con el barro y los ancianos muertos frente al fuego y, aunque está algo almidonada mi estatura de cruel depredador, busco cada mañana las armas más propicias para salir al mundo: mi piel de sordomudo, el zurrón de las manos para acariciar los cuerpos quietos de las presas, el dedo escondido buscando la tensión de los cuchillos, el cuerpo harto de aceite para engañar al olfato, los dientes enmascarados

Aforismos

Quien concreta, se pierde las otras mil posibilidades. ••• No me gusta del todo la belleza… porque no admite más. ••• ¿Hay algo mejor que yo mismo?… Sí, todo lo demás. ••• Cuando mires, no enfoques el objeto… mira solamente cómo se relaciona con su alrededor. Verás mejor.

Reposar los pies...

Reposar los pies sobre un escabel de huesos barnizados y mirar los suburbios de mí mismo, y reprobarme con el gesto torcido porque hice otra vez lo que quisieron otros y no lo que yo deseaba. Abrir el estuche de las cuchillas y sacar la Gillette dorada para probarme en el abatimiento. Hacerme larva en el bulbo raquídeo y jugar con la voluntad propia y abstenerme del fósforo preciso. Esconderme de mí bajo una falda plisada de cuadritos. Dibujar el magnetismo que me afecta [las mareas, las miradas, la ‘g’ física –9,8–, los astros…]. Sumirme en una sombra femenina y saber que el eclipse enciende el negro. Ser proscrito de mi fatalidad y entenderla como el azar de la supervivencia. Ser víspera de mi mañana con raro conocimiento. Entristecerme en grados, como la temperatura. Seducirme mirándome hacia abajo. Ingerir mi saliva como una reliquia letárgica y pensarme pecando. Espantarme de haber salido ileso hasta ahora. Sedarme con jadeos recordados. Serenarme en los

Las rayas de mi mano ...

Las rayas de mi mano contienen transeúntes y mujeres que se recogen el pelo y lo dejan caer sobre el hombro derecho, caminos de helechos con el temblor previsto justo entre las pestañas, un fuego singular hecho de cuerpos y una frontera imperceptible que separa el ahora del luego. En su ramaje veo mi presente con franca evidencia, y también el pasado en algún corte limpio que ha dejado marcas… pero me resulta imposible leerme el mañana si no es otra cosa que el cierto manjar que seré para insectos y otros seres pequeños. Las miro [a mis manos] y tienen penumbras trabadas de todo ese tiempo en que quise encontrar el fulgor. Su secreto es de lumbre y estaño. Yo juego a intentar descubrirlo… transeúntes, mujeres que se recogen el pelo y lo dejan caer sobre el hombro derecho…

MIS MUSAS

A ellas les debo el elevarme a veces o ser el zumo espeso, a ellas la recuperación de las tormentas antiguas con su aparato eléctrico timbrando en mis tendones, por ellas siento algunos días todas mis nervaduras y el latido impreciso de mis vísceras… y con ellas me escondo en los cajones, me tiendo en el camastro imaginario, me abrazo en los rincones más oscuros donde nada sabe su peso… con ellas cruzo el vestíbulo y penetro en la alcoba, con ellas siego las espigas del frío que trae la soledad algunas noches, con ellas encuentro cada página de carne y la releo… y me siento suficiente, y las siento suficientes. Juntos, nos desaparecemos sin quererlo y somos la luz y las serpientes, jugamos en el aliento del jaguar y en el miedo del capibara, buscamos la sordidez del mercurio en los días más roncos, nos lamemos o brillamos a tientas en el pozo del pan y los libros. El mal de ser mis musas es que nunca recuerdan el torno que las hizo o el soplido caliente que desplaz

Y RECORRÍ MIS CORTINAS...

Y recorrí mis cortinas, las que me pongo en los ojos por las noches, y decidí cerrarlas para sentirme sepultado como se sepultan los hombres en la carne precisa de las hembras. Penetré en mi prehistoria sentado en el borde de la silla [que juega a ser el túmulo mejor para mis huesos] y estiré mis tendones buscando el calor húmedo del soportal sin límites. Mi reino es de otro mundo. Pasó entonces por mi muerte pequeña la preñada mujer que lleva pantalones ajustados de color crema, y la hice ruborizarse con mis ojos mientras pensaba en sus desmayos, e imaginé sus brazos desnudos mientras el pedicuro le limaba las uñas de sus pies de almohada. Un instante me basta para hacer el amor en la cabeza, un instante magnífico en el que todo es místico y bermejo, en el que hay obsesión inabarcable y un tic-tac en el pulso acelerado. Pasó luego la mujer de la camisa negra mostrando bajo su botonadura el blanco de nácar de su piel y un sostén deshilachado… ¿qué contendría ese cáliz blondado, qué raí

Y EN LA ALFOMBRA DEL CAMPO...

Y en la alfombra del campo hacer el engrudo y buscar el contrapeso, descalzarme y tomar mis pies entre las manos para sentirlos inembargables, y lanzar el boomerang del grito para que el eco administre y yo especule. Una mujer tendida sobre este otoño debe ser gloria pura, una mujer dejada de sí sobre el manto de hojas siendo la verdad y el pleonasmo, indiferente a los ojos, alzada como un panal sobre el mullido, muro de incontinencia y suelo mismo. Una mujer sin techo sobre sus senos, pura y blanda, ofreciéndose con mechones y muslos a las tres abubillas de los plátanos con su cuello de oca, una mujer como sin huesos, pero con hijos escondidos hechos de balbuceos en sus entrañas rojas. Serena mirará cómo se gesta el cambio de este otoño de lenguas, verá que se refugian las hormigas bajo su sombra explícita, buscando en el calor el almanaque de primaveras próximas. Trillar a esa mujer es rol de dioses, porque acabará en humus y habrá de ser subsuelo bajo el suelo

SIGO EL SURCO

Es rotundo el otoño si apareces y casi se hace obsceno si desistes de morder el dátil que te ofrezco. Esta tumba se me va quedando pequeña, pues desde ella se divisan las cúspides de miel y todos los canales que te desinundan… y la espuma que dejan las barcazas por tus ríos. Es estrecha, pues no cabemos juntos, y eso la hace inhumana. Tendré que ir escarbando galerías y túneles con mis dientes encogidos para que brote el lecho donde el ímpetu sepa profanar la ceniza. Se niegan los poemas y busco en la resina la palabra ‘laurel’ para que haga el amor con ‘sicomoro’… y me miro las manos [que están en estos días como invernaderos] como si mordiese un limón verde, y las hago descender hasta mis piernas como hojas cayendo mientras pienso que llueven sobre ti y te enjoyan filtrándose en el pecho. Soy un huerto sembrado con añicos de espejo, una cabeza frágil sin guirnalda posible, la ráfaga de viento de ayer que levantó una falda, ese dies irae con sus furias ridículas que se impulsa a

JINETE

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BESO II

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CAOS

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ALMA

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INSOMNE

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BT

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ESTUDIO EN L

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TUMBADA

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PERFIL

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BESO

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femme

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NO DECIDEN LAS HORAS

No deciden las horas, aunque son cómplices del tedio y la mirada que no sabe posarse. El único testigo es el que vas dejando en una mano virgen para que lo padezca. No te quedan más días que los que ya has vivido.

LAS COSAS

Las cosas son el aire que eliminan y el espacio que no ocuparán nunca de su aprecio resultan las pasiones que te harán, sin saberlo, esclavo o mártir.

LA PALABRA MUJER

La palabra mujer no nombra el cerco de sal ni la falta de oxígeno no nombra el frío ronco ni la roca que hiere no nombra nada la palabra, mujer.

EL HORIZONTE DEL INFINITO

A veces me pregunto cómo será el horizonte del infinito y temo que no exista un lugar de silencio para ser mancillado por unos pies o un pensamiento firme Entonces me desdoblo y discuto conmigo hasta errar y distanciarme. Al cabo me consuelo, pues lo que no une la razón lo deja atado el tiempo.

NO MUERAS CONTRA TU VOLUNTAD

No mueras contra tu voluntad, ni vivas cualquier necesidad como una estética... porque serás fracaso. Lo que vas a pensar ya está vencido y tu más terrible enfermedad es el consentimiento. Formula un desafío y déjalo morir, porque la inspiración nace de la vanidad y va hacia ella.

SOMBRA

Mira bien a tu sombra y te acostumbrarás a la muerte. Ambas comparten los mismos matices.

los ojos

Los ojos nos sujetan a las sombras e indican el espacio que vamos a ocupar en un instante... No tienen vida propia, pero arman el deseo y su poesía.

déjate seducir

Déjate seducir, guarda silencio y busca en tu camino una sola muerte, que tu reino tampoco es de otro mundo.

LOS NÚMEROS

Los números son una hermosa retórica para la sumisión. Toléralos con cierta dosis de olvido. Camina y siente, pues la ignorancia del que no espera amor no puede evitar que el amor suceda.

ESCRIBIR ES VULGAR

[Mira el silencio de las fotografías, es tan parecido al silencio de los muertos.] La física es tu entorno y la química el resto de un orden que no entiendes. Siente amor y obtendrás los resortes que tocan a la alquimia. Busca dolor y un espanto de hormonas te dará el resultado. Teme y hallarás completada tu formación como hombre... Escribir es vulgar. ¿Por qué no piensas?

UN IMPERIO PARA NADA

El idioma –decía– tiene graves consecuencias en tu forma de ser imbécil. Y yo hablaba un francés de medio pelo para esconder mi mal y su miseria. Aprendí a construir entre un miedo feroz y eternos silencios una suerte de imperio para nada.

LA MEMORIA ES UN VASTO REFLEJO

La memoria es un vasto reflejo, unas gafas y un resto de ese olor a calamina quemada que sirvió en otro tiempo para armar el futuro. Entonces cada virtud alimentaba un defecto y cada herida una daga con la que sanar. La libertad de todos se supo concretar en la dura prisión de cada uno.

EL TRISTE RECURSO DEL VENCIDO

Destruye lo que eres y añora lo que fuiste... y no busques consuelo, que consolarse es el triste recurso del vencido.

RETRATO FALLIDO

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PÍDOLA

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DE MÍ

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EXPERIMENTO

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LASC

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CUERPO

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ANATOMÍA

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MUJER TUMBADA

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MUJER DE ESPALDAS

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RECREAR A LA MUSA [II]

Restituir la arena de tus costas requiere la sordidez del corcho que flota sobre las marejadas e insinúa un futuro de árboles y cierta agilidad de prados verdes. Tomarte así es una fiebre, porque te ves velada, y el cortejo de hacerte en cada curva es casi como crear el mundo amparado en el fermento de la siesta. Me gusta repetirte con el rumor de tus frutos caídos, con el primor del huerto y el azar de la hoguera… repetirte la nuca amortiguando el cuerpo, repetirte los hombros recortando demoras, repetirte esas hondas axilas refulgentes de fugas, repetirte los pechos como discretas médulas y el frutal agasajo de los pezones ciertos, repetirte de caquis el vientre o de plátanos verdes, repetirte la orilla del pubis como un balcón con hiedra, repetirte el teatro del sexo con su olor a disparo y su blando proscenio, repetirte las nalgas como un aquelarre de asombro, repetirte los muslos apretando los dedos con la lógica de las columnas, repetirte los pies como un humo de alfiles, repet

SOY HOMBRE

Soy hombre y dejo un rastro de carne hecha, un aliento acre y el polen impreciso que brota desde el fuego. Soy hombre porque aprendí a apretar la mano y sé que hay un omóplato haciendo orografía de mi espalda. Soy hombre porque aprendí a decir adiós para volver al círculo con un leve zarpazo, porque superé un luto y me sentí vencido una noche de sombras. Soy hombre porque contengo el miedo y lo doy y lo tomo para estar dividido. Soy hombre porque fui un joven tallo y una mañana fría me desperté del sueño. Ahora, con el tiempo colgado de mis hombros, apenas soy capaz de sentir la certeza de que he estado en el mundo.

YO

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REPTASÍLABO

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PENTASILÁBICA

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LOS PALOS DEL DIÁBOLO

LOS PALOS DEL DIÁBOLO [a Mariángeles] Todo lo que nos une nos separa, pero a mí no me importa, porque sé que el agua tiene ciclos y siempre vuelve al mar y se hace olas que son como tus ojos y tu risa. Tan sólo he de esperar a que la lluvia te me devuelva a gotas un invierno. Entonces tú sabrás que somos uno y es inútil luchar contra este vínculo que es amor simplemente. Amor eterno.

LA QUEMA DEL INVIERNO

LA QUEMA DEL INVIERNO [a mi padre] No fueron los azares, sí la menta, sí el mantel, sí la resta de música en la boca. No fue arder, fue abrasarse de frío en los inviernos entre aquel no poder que aún nos corona y este permanecer hecho de abrazos. De entonces queda el padre siendo norte para lo malo y bueno que viniese, con su punto de sombra en las pupilas para prestarnos vuelo y estatura. Si sufrió, no se sabrá jamás, pues fue sonrisa hasta en la decepción y hasta en las lágrimas; también fue la moral bien entendida, el muro hasta las manos que flaqueaban, el horario más laxo y el dinero en domingos eternos y festivos. Si el mundo naufragaba, él buscaba una isla a la que atarnos; si la lluvia, era los soportales o el paraguas; si el calor, la camisa regazada y una sombra de parra bien tupida; si la muerte, siempre un abrazo fuerte y un «sigamos...». Siendo ejemplo de amor, quemo un invierno todas sus posesiones para darnos este calor precioso que nos lleva hacia donde quer

CON LA FE A CUESTA

CON LA FE A CUESTAS (Remake de Who is me) Yo también soy uno que nació en el 57 y parezco más joven que algunos tipos de mi generación que se dedicaron a la banca o a la ingeniería técnica (desgraciados con familia y buen sueldo). No puedo contar huidas ni diásporas porque siempre me fue relativamente bien y las guerras me quedaban tan lejos que sólo me sirvieron para ir de pacifista moderado y fumar en comuna marihuana o tabaco antes de ir a cenar junto a mis padres. La poesía llegó como las lluvias de abril y me ha mojado tanto que, aunque escampe, sigue lloviendo adentro. En fin, dejemos las mariconadas y vayamos a ese yo que desea quitarse la máscara porque está harto de sacar pecho delante de la gente... Bien pudiera haber escrito del verde monte y de la nieve eterna, del río y su aventura entre batanes, de la piedra y el castaño generoso. Haber sido la flor natural de mi tierra, el poeta amado que ensalza las colinas y las torres... pero no, escribí de la muerte, de la gente a

ESTAR

ESTAR Suspendido como la araña en lo invisible, con la trampa inestable del anillo de arena o el extensísimo trago de las tardes puestos como a orear, pero atentos al tacto de la presa. Sacaré del follaje las piezas con ladridos, señalaré su exacta posición y haré llaga en la marca, porque hay un celo lascivo de cazador en cada día y las mandíbulas merman o son fauces. Vivo en el cráter de los dientes de leche y estoy como perdido desde que fui destetado por mi madre. DESESTAR Ya soy pez que se agita en la arena esperando el hedor del propio cuerpo, pero quise ser colchón una vez, un colchón sobre el que dos cuerpos se amasen y robarles el semen para hacerme raíces y crecer hacia el techo como un sepulcro de humo. Techos de cielo raso que tenéis la mirada cenital y veis a los amantes deshacerse en la cal viva de las sábanas… decidme que hay un cauce subterráneo donde lamer los muslos de la diosa, donde abrir las ventanas de su sexo sea labor diaria y no contenga espinas. Me v

TÓCAME

Tócame y notarás el frío, pero no temas, que jamás me harás daño. Solo sentirás el latido del hombre que he trabado en mí durante este tiempo en el que no me hizo falta un tronco al que asirme hasta tocar la costa [presiento que a partir de ahora seré el náufrago]. Tócame y sabrás que no estás tocándome, que tocas a los días en los que fui orgulloso y me creí salvado… notarás el murmullo del angosto pasillo que lleva hasta donde yazco, desnudo, en posición fetal. Sabrás entonces que no podrás impedir que yo suceda fuera de mí y que sobreviva en mi escondite hasta que el cuchillo haga la marca sobre el alambre y todo sea la nada que ya ha sido. También puedes tocarme para saber mi piel sedimentaria y sus plegadas fallas, tocarme la cutícula y los caídos bosques que decoran sin gracia mis abismadas frondas, tocarme las pestañas y las papilas quemadas por el tabaco y la sopa caliente, tocarme el interdedo y la cruel queratina de las uñas, el miembro hasta la crema amarga y el laberin

COMERTE CON LOS OJOS

Comerte con los ojos porque me están saliendo los dientes de leche y aún no son cuchillos, pero son incisivos y alumbran el marfil del proboscídeo que voy a ser en poco tiempo, ese proyecto anfibio que abre sendas y no sabe cerrarlas, que pasta en los paisajes de la carne siendo herbívoro y amo de su huella. Comerte con los ojos porque hay hambre y los pastos escasean por la falta de lluvias, porque hay necesidad y aún me resta energía en estos músculos ciegos que son como pistones o murciélagos. Comerte con los ojos porque hay un no sé qué de acantilado justo entre las pestañas, y también hay almendras y tarde y noche y senos. Comerte con los ojos porque hay que morir solo y una nostalgia verde se hace trama en las uñas como un viento. Comerte con los ojos y ser delirio o calma, esqueleto o razones, muérdago o contrapunto. Comerte con los ojos y sentirme capaz de la próxima caza, y colgar en las perchas las piezas que se cobren mis fauces como una voz o un lirio, y esperar apostado a

SI ME VIERAS...

Si me vieras caminando tranquilamente y en mi cara presintieras armonía, ten por seguro que me siento bien, que sigo luchando por dentro y que no me he rendido aún. Sabrás entonces que todavía puedo hacer promesas y que pienso cumplir cada una de ellas hasta que no pueda más. Si me vieras caminando tranquilo, apuesta que he salido a comerme el mundo a pesar de los imponderables de los hombres y que pienso lograr todo lo que me proponga. Si me vieras detenido en un cruce, no dudes de que seguiré adelante justo por donde me indique mi intuición, y que llegaré a otro cruce, y a otro… Si dudas de mí, te estás equivocando, amigo. Gastaré la suela de mis zapatos y sangrarán mis pies, me quedaré sin saliva, me sentiré agotado… pero siempre seguiré mi camino.

NO HAY NADA Y NADA ESPERO

Yo, que nunca supe de un trabajo fijo y caí ante las voces más anodinas de mi tiempo porque el éxito es cosa de otro tipo de hombres, que doy la espalda y cierrro los ojos para negar lo evidente, que he sentido las risas un segundo después y los más engolados profesores de Lengua y Geografía e Historia se han mofado de mí en público, que me he sentido tirado en el medio de la acera por alguien a quien quería y no sé llevar mi casa, ni a mis hijos, ni a mis padres; que no tengo quién me entienda mientras veo a tipos mucho peores que yo alzarse con las glorias mundanas del dinero y las fincas, que me siento miserable y no soporto los consejos diarios que me ofrecen, que contemporizo por no llegar a la ira [porque cansa], que siento cómo mis versos suenan en las voces de otros y que lo hacen mejor, aunque sean usurpados; que no se rebelarme, aunque por dentro estallo de ira y no he ido a guerra alguna que no fuera ganada de antemano, que milité para ser y nunca para hacer, que vomito mi h

UN DÍA, SIN MÁS....

Un día, sin más, escribiré con caricias, porque no habrá palabras o estaré harto de ellas… [escribir con puñales no me apetece tanto, pues de las armas blancas crecen los versos muertos] Escribiré con cáscaras de nuez o con élitros de coleópteros, y lo haré como volviendo a lo doméstico, sin ser irracional, pero ardiendo lascivo. Un día, pronto, escribiré con manzanas reinetas sobre el peso de las piedras y la hermosa textura de tus muslos apretando los míos… y no habrá ya rabia, solo estremecimiento y temblor. Todo será porque sabré mis límites y estarán bien marcados en un mapa con la sangre de ayer y el aire necesario de mañana. Un día, sin siquiera pensarlo, empezaré a escribir con saliva batida en una lengua ajena, y mis versos ya no serán las sístoles de un corazón mecánico… serán aliento, alquimia, bocanadas.

AQUÍ VIENE LA GENTE DE GRIS

AQUÍ VIENE LA GENTE DE GRIS [Respuesta a Antonio Orihuela] Como el tiempo, pasaron las victorias y los héroes, y jamás fuimos parte de sus desfiles ni de sus condecoraciones, pues un poeta a destiempo no es para los laureles ni las galas. La charada empezó, quizás, como una rebelión menor contra la vida, y se fue consumando sin promesas en el justo estatismo de los árboles, y tuvo longitud, que no estatura, para aguantar lo vientos de todo lo que estaba establecido. Éramos los vencidos manoteando en el charco de la poesía hecha, los muchachos terribles que arrancan la sonrisa de los que tienen todo, la escoria soportable para darle contraste a sus relamidos madrigales y a sus pomposas elegías a los muertos egregios. Se olvidaron de que veníamos del barro y teníamos muy poco que perder, que no nos importaba su culto hacia la forma, aunque la conocíamos, que encontrábamos aire a bocanadas donde ellos eran solo el pescado recién sacado de la red. La charada fue llegarles a herir mient

APUNTE

Cielo raso con una luz difusa que mira, cenital, cómo palpito siendo par mediodía y breve tumba que me ve comenzar cada minuto. Acostumbrarme a ti me pone un luto que en su negro satén me desalumbra mientras que en mi cabeza yo repito la danza de tus pechos en la blusa.

DEBO CALLAR AHORA

Debo callar y emigrar a climas más propicios, a tierras en las que el sol apenas asome entre las nubes y el hacer sea un gusto que no puedan sentir ni los cercanos. Debo irme de aquí y dejar lo que tengo para que otros lo peleen y lo traguen con ganas, porque a mí ya no me gusta estar así, ni aquí. Debo marcharme solo, desprendido de cada una de las cosas y de cada una de las personas que se aferran a mí con sus anzuelos. Debo huir de las caras conocidas y buscar abedules entre la lluvia fría porque nada es aquí ya suficiente. Buscar un vientre nuevo donde verter el zumo y acostar la cabeza, unos brazos distintos que sepan recibir, unos muslos que aprieten y un no saber quién soy. He de irme sin nada, incluso sin memoria. Desnudo, igual que llegué aquí, siguiendo los azares de las aves que migran, siendo una más de ellas al sopesar lo incierto, al gozarlo, al temerlo. Hay un resto en mi carne pertrechado de pájaros con su método a punto, con su norte dispuesto, con su prisa pendient

LA LIBERTAD DE TODOS

La memoria es un vasto reflejo, unas gafas y un resto de ese olor a calamina quemada que sirvió en otro tiempo para armar el futuro. Entonces cada virtud alimentaba un defecto y cada herida una daga con la que sanar. La libertad de todos se supo concretar en la dura prisión de cada uno.

LETRILLA

Mi silla es el ataúd, mi cuerpo el muerto… tus ojos son el sueño cuando despierto. Cuánta tristeza… saber que en otros brazos te desperezas.

APOSTASÍA

Levanta tu hostia, gran mercenario blanco, alto entre los hermosos de tocados y tíaras, y muéstrala, indecente, a la turba que cuece patatas podridas en la olla nocturna, a la que busca el calor en otro cuerpo porque no hay mantas suficientes. Levanta tu hostia, como un mago antiguo, de espaldas, para no ver lo que haces, y en tu ballet de manos dibuja cabriolas ridículas que siembren la vergüenza del semen que se vacía jugoso en unas nalgas prietas. Haz tu ballet y levanta tu hostia con la casulla nueva ocultándote el cuerpo inserenísimo y deforme para tapar la boca sacrílega de Lesbos secando la humedad limosa de los clítoris que se frotan con ansia. Levanta tu hostia sin que pueda caerse de tu santa sotana el monedero repujado que acumula limosnas y caridades, óbolos y herencias de fieles muertos. Las muchedumbres mansas comen manzanas verdes como si fueran pasto. Caminan al unísono como un banco de peces y acomodan sus miedos en una voz común que es como un grito ahogado. Leva

DÍGASEME

Dígaseme al oído y en francés o con el roce leve de unos labios o con la mano presta en gestos sabios o con el peso justo en mi altivez… Pondráseme rubor en la mi tez y nervio en el gañán de los agravios y ansiedad calentita en los diarios compañones que esconden mi vejez. Y todo por ser carne presa y prosa que juega a retorcerse sin maldad con otra carne par, quizás más rosa, quizás más delicada y glamourosa que la que pone en leve vanidad a un verso que nació para otra cosa.

SIN QUE ME VEAS, MIRO TU CINTURA

Sin que me veas, miro tu cintura, que en inversos paréntesis me ciega con esa voluntad del estratega que predice la mano en la moldura. Y es que adoro de ti ese clandestino dibujar sin saber, ante mis ojos, un universo lúbrico en manojos de calientes perfiles. Mi camino se hace entonces deseo desatado que en el matraz del cuerpo mezcla y ata una alquimia limosa, espesa, clara que me hace percibirte con la rara pasión de fiel voyeur que se remata en un acabar siempre desnatado. Sentirte sin que sepas no es pecado.

ME DAIS MIEDO, MUJERES…

Me dais miedo, mujeres, ya mayores, que tan solo supisteis en la vida ser jóvenes y bellas, divertida pasión de los varones predadores. Vuestro mejor valor fue ser crueles con tipos como yo, siempre apocados por la mala fortuna que los hados nos dejaron por multa y aranceles. Me dais un miedo atroz, porque al gastaros, llegada a su final la impar belleza, os queda solo aquella crueldad como una mueca horrenda, y el amaros –lo digo sin reparo y con tristeza– resulta un ejercicio de ansiedad.

NO ES MÁS TENER QUE AMAR

No es más tener que amar, mirar que verse, arder que ser fulgor en un invierno o ser ángel de un cielo del averno en este manantial del deshacerse. Nunca podrá ser más este dolerse que el reírse de sí cuando se abrasa de enfermedad el cuerpo entre la gasa y la vida no es más que revolverse. Masticar la gragea que te toca, la que te tuerce el gesto por el asco, puede ser la mejor incertidumbre para entender que tú, que fuiste lumbre, y que ahora eres tizón, vacío el frasco, habrás de ser cenizas, cieno… roca. Ser no es más que haber sido. Punto en boca.

LOS VERDES AÑOS

Los verdes años miran con ojos verdes muertos y no todo fue daño, no todo ardió en suspiros. El hombre se levanta y prueba la mañana igual que un vino viejo: la huele, la degusta, la escupe… y en la boca le queda la promesa de un fulgor que no tiene ya tensión en sus músculos.

LA CALIDAD DE LA DIOSA

Su cuerpo es molibdeno que se adoba en perfume de isótopos y en su mitología hecha en hexámetros se anuda la expresión más sagrada que conozco. Mi paganismo a ella se lo debo, también la prominencia de mi espíritu y este peyorar a otras mujeres que me hace ser un monje que ora hasta sus sedas, invocándola. Su posibilidad es lo que adoro –es lo que la separa de otros dioses–, su verdad es netamente urbana y su expresión comprende toda lógica. La diferencia exacta con el resto de dioses inventados por la gente es que puedes tocarla, puedes verla y hasta abrirle una herida en el costado. La fuerza de la fe con que me ata es saber que envejece, igual que yo, y que un día expirará para ser esa ecléptica neblina que quede en la memoria de quienes la supimos esbelta y luminosa, inalcanzable.

QUIEN LA HAYA VISTO MOVERSE...

Quien la haya visto moverse como yo la he visto, sabe cómo es la luz cuando araña la noche. Quien la escuchase hablar, sabrá entender cómo crece el carmín en las mejillas y la sangre pretensa los mástiles del cuerpo. Quien la viese mirar, notará con certeza cómo hay algo que se clava con saña, dulcemente, en el centro de todo. Quien sepa de su saliva como yo la presiento, entrará en la locura, transitará por ella y estallará algún día de una soledad húmeda, divina, impenetrable.

ESCRIBIR

Escribir para ese intento de interrumpir el proceso de la muerte o para terminar con decencia un día de todos los demonios como éste.

POEMA DE AMOR DESQUICIADO...

POEMA DE AMOR DESQUICIADO PARA MARIÁNGELES Tenerte es simplemente considerar la idea de que me faltes y ponerme a llorar como un vencido sobre las fotos viejas en las que éramos uno compartiendo la piel y el esqueleto, la mirada y los gestos, la risa y los azares. Porque la vida quita mientras da, buscando el equilibrio más terrible, cualquier día mostrará su cara cierta y hará anidar tus manos sobre una piel extraña y en ella brotarás como un olvido magnífico e indecente. Yo entonces morderé mis labios en silencio porque sé que los ciclos se completan voraces y eliminan los restos de lo que fue magnífico, radiante, indescriptible… y el rito de la vida te otorgará ese cetro con el que ser esclava de otras vidas pendientes –como la tuya ahora– en las que completarte. Mis lágrimas de hoy son libertad de ti, también cadenas que has de ponerte sola. Ama y déjate amar. El resto es nada.

VERSOS PARA BELÉN ARTUÑEDO

Llama a la luz y ante su vibración busca el paréntesis que te ayude a llegar a controlar tus párpados. No hay esperanza. ¿Acaso existe el árbol cuando tú no lo miras? ••• Las cosas son el aire que eliminan y el espacio que no ocuparán nunca de su aprecio resultan las pasiones que te harán, sin saberlo, esclavo o mártir. ••• No deciden las horas, aunque son cómplices del tedio y la mirada que no sabe posarse. El único testigo es el que vas dejando en una mano virgen para que lo padezca. No te quedan más días que los que ya has vivido. ••• Ser lo ya señalado o ser lo nunca escrito… ¿Qué importa, si el regreso no es una opción posible? ••• Huye hacia una tarde que sepa despeinarte sin aprender de ella más que la luz no el viento. ••• Cuando me hables, siempre, hazlo del fragor de los sentidos… que los golpes me duelen aunque no los reciba.

CINCO VECES DIEZ

Aún debo existir en esta tartamuda gramática de huesos sin otro protocolo que lavarme las manos y utilizar el peine para rimar cabellos Aún debo existir porque hay una intemperie a la que salir desnudo y una obsesión de párpados para guardar los ojos Aún debo existir porque hay raptos pendientes y mi madre cocina para mí los domingos porque hay amputaciones que debo realizarme y una circuncisión que libere mi sexo Aún debo existir para escupir al héroe cuando pasee ufano por mi calle hemorrágica para desabrazarme de las cruces que llevo y saber dónde quedan con quién cómo Aún debo existir porque me aguarda el método la lengua y un extraño sabor a amanecida porque aún queda tabaco en la guantera y hay ojales que no se abotonaron Aún debo existir a pesar de que oiga el crujir de mi piel al arrugarse y aún queden doce tigres para morder mi sombra a pesar del telón y la tosca cuchilla que rebaja mi barba Aún debo existir pues no sé exactamente hasta dónde se extenderá esta quemadura

AHORA SÍ HAY QUÉ ROBAR...

Ahora sí hay qué robar y a quién robar. Las tropas regresan con su botín seguro y hasta están bien pagadas sus horas de trinchera aunque no sientan, como entonces, el crujir de los huesos contra las bayonetas. Sí hay a quién robar, y lo sabe la mujer que trafica en el mercado con su bolsa repleta de absurdos sucedáneos, lo sabe la polaca en su esquina y el muchacho que reordena sus cromos junto al tullido del kiosko y valora algún trueque que complete su nada en un librito quebrado de adhesivo. Hasta se roban versos en este tiempo ronco –yo ahora acabo de hacerlo y sin sonrojo– tendido a contrapelo en el que la conciencia no alcanza ni siquiera el valor de una moneda de metal o de una brizna de esa sal que completa las comidas o las hunde. Lo peor del asunto es que ante tal mercado, ingente, fabuloso, robamos, desgraciados, a los más despreciables y a los menos sensatos… y dejamos lo que es más valioso al aire de la tarde, sin atinar siquiera a plantearnos, lelos, ese robo del siglo

OBSTINADO EN PERECER...

Obstinado en perecer antes de tiempo me detengo en el andar de la muchacha que camina delante de mis ojos… debe oler a merienda todavía a pesar de su falda de fulana Y la ciudad sigue estrechando su abrazo sobre el verde del monte y en las laderas cuecen ya las comidas de la noche esos adinerados que no sabrán jamás de la sonrisa que dejan deslizar los que se hacinan en la pobreza del valle Camina con graciosa majestad sobre sus tacones rojos y su edad quizas no llegue a los diediséis pero gestiona el contoneo como una dama de noche mientras una urraca expresa sobre el suelo que el frío llegará en cualquier momento y habremos de volver al cielo raso a la bombilla jugando a ser un sol menor y huérfano al calor artificial y a las noches de humo en las que los hombres se cubren con sus mantas buscando un final o una excusa Pero aún no es la hora y en el cambio de ciclo estacional hay como una frontera de mangas cortas y frío a media tarde de faldas con un misterio estival ya tardío que