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SIN QUE ME VEAS, MIRO TU CINTURA

Sin que me veas, miro tu cintura, que en inversos paréntesis me ciega con esa voluntad del estratega que predice la mano en la moldura. Y es que adoro de ti ese clandestino dibujar sin saber, ante mis ojos, un universo lúbrico en manojos de calientes perfiles. Mi camino se hace entonces deseo desatado que en el matraz del cuerpo mezcla y ata una alquimia limosa, espesa, clara que me hace percibirte con la rara pasión de fiel voyeur que se remata en un acabar siempre desnatado. Sentirte sin que sepas no es pecado.

ME DAIS MIEDO, MUJERES…

Me dais miedo, mujeres, ya mayores, que tan solo supisteis en la vida ser jóvenes y bellas, divertida pasión de los varones predadores. Vuestro mejor valor fue ser crueles con tipos como yo, siempre apocados por la mala fortuna que los hados nos dejaron por multa y aranceles. Me dais un miedo atroz, porque al gastaros, llegada a su final la impar belleza, os queda solo aquella crueldad como una mueca horrenda, y el amaros –lo digo sin reparo y con tristeza– resulta un ejercicio de ansiedad.

NO ES MÁS TENER QUE AMAR

No es más tener que amar, mirar que verse, arder que ser fulgor en un invierno o ser ángel de un cielo del averno en este manantial del deshacerse. Nunca podrá ser más este dolerse que el reírse de sí cuando se abrasa de enfermedad el cuerpo entre la gasa y la vida no es más que revolverse. Masticar la gragea que te toca, la que te tuerce el gesto por el asco, puede ser la mejor incertidumbre para entender que tú, que fuiste lumbre, y que ahora eres tizón, vacío el frasco, habrás de ser cenizas, cieno… roca. Ser no es más que haber sido. Punto en boca.

LOS VERDES AÑOS

Los verdes años miran con ojos verdes muertos y no todo fue daño, no todo ardió en suspiros. El hombre se levanta y prueba la mañana igual que un vino viejo: la huele, la degusta, la escupe… y en la boca le queda la promesa de un fulgor que no tiene ya tensión en sus músculos.

LA CALIDAD DE LA DIOSA

Su cuerpo es molibdeno que se adoba en perfume de isótopos y en su mitología hecha en hexámetros se anuda la expresión más sagrada que conozco. Mi paganismo a ella se lo debo, también la prominencia de mi espíritu y este peyorar a otras mujeres que me hace ser un monje que ora hasta sus sedas, invocándola. Su posibilidad es lo que adoro –es lo que la separa de otros dioses–, su verdad es netamente urbana y su expresión comprende toda lógica. La diferencia exacta con el resto de dioses inventados por la gente es que puedes tocarla, puedes verla y hasta abrirle una herida en el costado. La fuerza de la fe con que me ata es saber que envejece, igual que yo, y que un día expirará para ser esa ecléptica neblina que quede en la memoria de quienes la supimos esbelta y luminosa, inalcanzable.

QUIEN LA HAYA VISTO MOVERSE...

Quien la haya visto moverse como yo la he visto, sabe cómo es la luz cuando araña la noche. Quien la escuchase hablar, sabrá entender cómo crece el carmín en las mejillas y la sangre pretensa los mástiles del cuerpo. Quien la viese mirar, notará con certeza cómo hay algo que se clava con saña, dulcemente, en el centro de todo. Quien sepa de su saliva como yo la presiento, entrará en la locura, transitará por ella y estallará algún día de una soledad húmeda, divina, impenetrable.

ESCRIBIR

Escribir para ese intento de interrumpir el proceso de la muerte o para terminar con decencia un día de todos los demonios como éste.

POEMA DE AMOR DESQUICIADO...

POEMA DE AMOR DESQUICIADO PARA MARIÁNGELES Tenerte es simplemente considerar la idea de que me faltes y ponerme a llorar como un vencido sobre las fotos viejas en las que éramos uno compartiendo la piel y el esqueleto, la mirada y los gestos, la risa y los azares. Porque la vida quita mientras da, buscando el equilibrio más terrible, cualquier día mostrará su cara cierta y hará anidar tus manos sobre una piel extraña y en ella brotarás como un olvido magnífico e indecente. Yo entonces morderé mis labios en silencio porque sé que los ciclos se completan voraces y eliminan los restos de lo que fue magnífico, radiante, indescriptible… y el rito de la vida te otorgará ese cetro con el que ser esclava de otras vidas pendientes –como la tuya ahora– en las que completarte. Mis lágrimas de hoy son libertad de ti, también cadenas que has de ponerte sola. Ama y déjate amar. El resto es nada.

VERSOS PARA BELÉN ARTUÑEDO

Llama a la luz y ante su vibración busca el paréntesis que te ayude a llegar a controlar tus párpados. No hay esperanza. ¿Acaso existe el árbol cuando tú no lo miras? ••• Las cosas son el aire que eliminan y el espacio que no ocuparán nunca de su aprecio resultan las pasiones que te harán, sin saberlo, esclavo o mártir. ••• No deciden las horas, aunque son cómplices del tedio y la mirada que no sabe posarse. El único testigo es el que vas dejando en una mano virgen para que lo padezca. No te quedan más días que los que ya has vivido. ••• Ser lo ya señalado o ser lo nunca escrito… ¿Qué importa, si el regreso no es una opción posible? ••• Huye hacia una tarde que sepa despeinarte sin aprender de ella más que la luz no el viento. ••• Cuando me hables, siempre, hazlo del fragor de los sentidos… que los golpes me duelen aunque no los reciba.

CINCO VECES DIEZ

Aún debo existir en esta tartamuda gramática de huesos sin otro protocolo que lavarme las manos y utilizar el peine para rimar cabellos Aún debo existir porque hay una intemperie a la que salir desnudo y una obsesión de párpados para guardar los ojos Aún debo existir porque hay raptos pendientes y mi madre cocina para mí los domingos porque hay amputaciones que debo realizarme y una circuncisión que libere mi sexo Aún debo existir para escupir al héroe cuando pasee ufano por mi calle hemorrágica para desabrazarme de las cruces que llevo y saber dónde quedan con quién cómo Aún debo existir porque me aguarda el método la lengua y un extraño sabor a amanecida porque aún queda tabaco en la guantera y hay ojales que no se abotonaron Aún debo existir a pesar de que oiga el crujir de mi piel al arrugarse y aún queden doce tigres para morder mi sombra a pesar del telón y la tosca cuchilla que rebaja mi barba Aún debo existir pues no sé exactamente hasta dónde se extenderá esta quemadura si el ...

AHORA SÍ HAY QUÉ ROBAR...

Ahora sí hay qué robar y a quién robar. Las tropas regresan con su botín seguro y hasta están bien pagadas sus horas de trinchera aunque no sientan, como entonces, el crujir de los huesos contra las bayonetas. Sí hay a quién robar, y lo sabe la mujer que trafica en el mercado con su bolsa repleta de absurdos sucedáneos, lo sabe la polaca en su esquina y el muchacho que reordena sus cromos junto al tullido del kiosko y valora algún trueque que complete su nada en un librito quebrado de adhesivo. Hasta se roban versos en este tiempo ronco –yo ahora acabo de hacerlo y sin sonrojo– tendido a contrapelo en el que la conciencia no alcanza ni siquiera el valor de una moneda de metal o de una brizna de esa sal que completa las comidas o las hunde. Lo peor del asunto es que ante tal mercado, ingente, fabuloso, robamos, desgraciados, a los más despreciables y a los menos sensatos… y dejamos lo que es más valioso al aire de la tarde, sin atinar siquiera a plantearnos, lelos, ese robo del siglo qu...

OBSTINADO EN PERECER...

Obstinado en perecer antes de tiempo me detengo en el andar de la muchacha que camina delante de mis ojos… debe oler a merienda todavía a pesar de su falda de fulana Y la ciudad sigue estrechando su abrazo sobre el verde del monte y en las laderas cuecen ya las comidas de la noche esos adinerados que no sabrán jamás de la sonrisa que dejan deslizar los que se hacinan en la pobreza del valle Camina con graciosa majestad sobre sus tacones rojos y su edad quizas no llegue a los diediséis pero gestiona el contoneo como una dama de noche mientras una urraca expresa sobre el suelo que el frío llegará en cualquier momento y habremos de volver al cielo raso a la bombilla jugando a ser un sol menor y huérfano al calor artificial y a las noches de humo en las que los hombres se cubren con sus mantas buscando un final o una excusa Pero aún no es la hora y en el cambio de ciclo estacional hay como una frontera de mangas cortas y frío a media tarde de faldas con un misterio estival ya tardío que so...

SÉ IMPRECISO

Aprende a apreciar cómo camina la sombra de los árboles y si no quieres días amargos jamás te aferres al recuerdo... Y sé impreciso como estrategia de resistencia contra la precisión de la muerte.

SEDUCE

Todo lo que en ti sea noble acabará por desprenderse. No te esfuerces en la candidez, trafica con los sentimientos de los demás y apura el cáliz que te ha sido dado. Seduce y sé decadente, que el triunfo es la tristeza de mañana.

NO MUERAS CONTRA TU VOLUNTAD

No mueras contra tu voluntad, ni vivas cualquier necesidad como una estética... porque serás fracaso. Lo que vas a pensar ya está vencido y tu más terrible enfermedad es el consentimiento. Formula un desafío y déjalo morir, porque la inspiración nace de la vanidad y va hacia ella.

SOMEBODY’S DONE FOR

SOMEBODY’S DONE FOR [La suerte está echada] Buscar razones para darme un respiro es al final el norte que vengo persiguiendo desde hace veinte años sin saberlo No me ayuda escribir o si lo hace no lo tengo muy claro pero el resumen es todo un tiempo perdido en pasiones y ritos que se deshacen solos que me deshacen con esa longitud del caracol empeñado en un tallo que lo lleva a la muerte Algunas veces deseé ser y fui por un instante como el rayo lejano: rugí y brillé como un murmullo que se perdió enseguida con una lluvia de otros ¿Por qué no me avisaron mis mayores? ¿Por qué no me dijeron que todo se resume en pasar sin demasiadas cargas sin demasiado ruido hasta borrarlo todo? Yo pude percibirlo en el relativismo de mi madre zurciendo las rodillas de unos pantalones bajo la parra verde de aquel patio común tan compartido por la luz y los charcos También en las constantes ausencias de mi padre ‘Hay que comer, hay que pagar, hay que co...

DESPUÉS DE LEER A GABRIEL FERRATER

POEMA DE AMOR DESPUÉS DE LEER A GABRIEL FERRATER Pensarla es un murmullo tan parecido a penetrarla –o aún mejor– que decidí hace tiempo dejarla expuesta a cualquier otro hombre para que por no ser fuera tan mía como esos pensamientos de viejo desquiciado que en la soledad sabe dónde cómo con quién… o verla respetable esperar a unos críos en un portal o comprar las viandas en la tienda de al lado Es tan bella que poseerla sería como desposeerme de su gracia

ELEGÍA

Yo pido una pasión cada mañana, una pasión pequeña e imposible que me permita arder por si este día fuera el de mi final; y así no irme de aquí con esa sensación de lo ya hecho que agota y desespera, irme sin completar para que algo quede escaso de mí, por si algún otro quisiera continuarme al retomarlo. El joven cuerpo espera en su túmulo cierto que agotemos la brasa que apenas encendía. Es un deber llevarla con orgullo y con fuerza hasta donde los años la pueblen de recuerdos.

DE UN ENCUENTRO CON JOAN MARGARIT

JOAN MARGARIT RECITA MIENTRAS LE SOBREVUELAN TRES MURCIÉLAGOS Cada una de mis mentiras se me queda en el rostro dibujada… las verdades también, y me hacen viejo… Entonces, sabio Joan, la realidad da un paso y se adelanta, sin más, a lo pensado porque vive en mis gestos aún antes de la idea. Tú brotabas veloz, con ese vigor raro de los que ya han sufrido, nombrando cada letra de la palabra ‘rabia’. Yo miraba mi sombra –que es todo lo que soy– llena de vanidad, pero vacía, y extendía mi mano buscando caridad en tu talento. Bajó el primer murciélago y me dijo: “No es caridad, Felipe, es justicia”. Y quise ser el muerto. Mirando mi intención, bajó el segundo agitando su vuelo hasta mi oído: “Busca la simetría del dolor… es sorprendente”. Y decidí seguir hasta ahora mismo. El tercero quedó sobre tus labios para gritar contigo aquella arenga: “Entender te redime”. Ahora bebo deprisa, porque se acaba el tiempo de una sed que no tendremos.

TODO ESTÁ BIEN O MAL...

Todo está bien o mal y no me importa demasiado, porque sentado en esta silla pienso en la arena que pisé un día y que será voz de otros. No tengo ganas aunque sé que se fraguan atentados terribles, muertes de hambre y cenas a las nueve, cuando la luz eléctrica es signo de otra vida. No tengo demasiadas ganas ni para el amor, que ya es decir bastante, ni para llevarme las manos a la cabeza porque la vida es lo que yo quiera y hoy no quiero. Paseando por El Prado hace unos días recordé que el latido se estrecha como se estrecha el mundo y no sirve decir si no es para que alguien sufra por lo que hizo o por lo que habrá de hacer. Me relamo de las uñas mordidas sentado en esta silla con una luz directa, mirando el humo subir con su afán de patinar el techo. Esto ya me sucedió muchas veces, demasiadas, y sé que pasará como yo habré de hacerlo.