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Anne Sexton se encierra en su cocina

Una casa con patio y jardincito, con cinco habitaciones y dos baños, una cocina grande con todos los inventos electrónicos, un sobrado con libros donde escribir las cartas y los poemas íntimos, un salón/comedor con un chester marrón de piel bobina acaso, una cochera, un coche y un poco de ese anhídrido carbónico que bien dosificado te hace dormir tranquila para no despertar de nuevo al tedio de los días. ••• Anne Sexton encendió el motor del coche en el garaje de su casa y murió por inhalación de anhídrido carbónico. Fue en Weston, el día 4 de octubre de 1974. © luis felipe comendador

Jaime Torres Bodet describe el cáncer que lo asola

Un algo celular, incontenible, me crece en las entrañas y lo siento. No es dolor, pero es muerte, aunque es vida también que late adentro. En el justo latido de esa muerte está la Edad del Bronce, la voluntad de Darwin, el Big-bang más teórico, el dios inextinguible de las cosas que transforma los cuerpos para hacerlos quizás competitivos. No siento apenas nada que no sea un miedo agotador hacia este cambio que ha de llevarme, al fin, a donde todos habremos de ir un día sin demora. Un algo celular me crece adentro que me hace pensar más en mí mismo. ••• Jaime Torres Bodet puso fin a su vida con un disparo. Fue en México, el día 13 de mayo de 1974. © luis felipe comendador

Alfonso Costafreda se hace abstracto

¿Qué puedo hacer si todo ya está escrito, si es inevitable que suceda la escarcha sobre los tallos tiernos de los tréboles, que el muerto que ha de venir llegue a su hora, que el Sol salga y se ponga, que la borrasca barra siempre desde el Oeste esta península...? ¿Que puedo hacer si cada verso ya está escrito, si cada palabra ocupa el preciso lugar que está asignado, si en mi frente está el código que marca mi final y su teatro? Los latidos contados de mi corazón se desbocan buscando el cero. ••• Alfonso Costafreda fue hallado sin vida en el pasillo de su casa en Ginebra el día 4 de abril de 1974 © luis felipe comendador

La poesía le pide al poeta...

La poesía pide al poeta que se busque en lo difícil, es decir, que se concrete con suma delicadeza en su pensamiento y busque entre las tramas de su idioma lo más cercano a la pureza de esas ideas para hacerlas expresión. Es por ello que el poeta debe dominar la palabra y saber trazar con ella elipses y perfectos polígonos que incluyan la limpieza del trazo y la equidistancia de los significados en la mejor simetría auditiva. Hacer poesía es dibujar sonidos que en su conjunto proyectan una idea compleja... una idea dispuesta a tomar desarrollos distintos en quienes la reciban y un dibujo que suene en el oído como una música que sea más que la música. La poesía pide al poeta armonía en la presentación de un problema de pensamiento, pero también le deja ir a tientas para que enrede en el campo de lo posible. La poesía le pide al poeta permanecer en ella siempre y convertir su mirada en esa flecha abstracta lanzada al infinito o a la nada. La poesía le pide al poeta verdad [nunca sensació...

Joan Mirande estercola una bugainbillea

A los violentos abertzales. Acotar el terreno con la voz, con palabras usadas sin más razón que el mercadeo diario, y luego hacer idioma del balbuceo aquel y llenar mil papeles con sus signos. Después literatura, luego algún manifiesto, ciertas leyes, quizás algún prospecto que sirva de ideario... y unas armas con las que defender lo indefendible. Morir matando no puede ser suicidio. ••• Jon Mirande tomó una sobredosis de barbitúricos en París la noche de Navidad de 1972. © luis felipe comendador

Alejandra Pizarnik se hace un muerto

Podad mi cuerpo cada primavera, y que crezcan con fuerzas renovadas, en su tumba, mis esquejes. ••• Alejandra Pizarnik murió por una sobredosis de barbitúricos en Buenos Aires el día 25 de septiembre de 1972. © luis felipe comendador

Pasión

PASIÓN [A Antonio Carvajal y a Belén Artuñedo, por dejarme robarles un par de versos.] Con estos mismos labios hechos para la guerra me saciaré en la pulpa coronada de vello que es vértice espumoso donde pongo mi sello de barba entre tus piernas posadas en la tierra. Me morderé los dientes perdido entre tus sierras, te libaré la boca y arderé en tus cabellos rizándose en volutas de los humos más bellos que sahumaron los campos heridos por mil guerras. Teniéndote abarcada ya nada es imposible. Ni la muerte, ni el ansia, ni el tiempo son estorbo, pues el deseo habita donde todo es posible. Cercado está tu vértice por mi cremosa llama que se eleva, votiva, alimentando el morbo, así como se acuesta la noche en una rama. © lfc 1999

Gabriel Ferrater se encierra en una bolsa de plástico

¿Cómo no amarte si tú eres la saliva, el rastro genital y sus mucosas, la bella microflora de los vientres, el ardor de la axila, el virus, la bacteria que comparto, el hedor de la herida pustulada, el piloso lunar –centro de todo–, el interdedo, la uña incluso? ¿Cómo no amarte, cuerpo, con el odio brutal del abandono? Porque te vas, ¿lo sabes? Te vas a trozos trágicos, a escamas. Te vas a trompicones amputándome. Te vas a tragos. Te me ajas sin más... y yo mirando. ••• Gabriel Ferrater tomó barbitúricos y se ató una bolsa de plástico en la cabeza. Fue en Sant Cugat el día 27 de abril de 1972. © luis felipe comendador

Piensa el autor que no es ni mitad

••• Al despertar, la cama estaba fría y el sol hacía equilibrio en la persiana mientras yo mordisqueaba la manzana de un sueño de mujer como ambrosía. Me abrí al mundo en la ducha, que molía en mi cuerpo maduro la galbana, y busqué el pantalón, aquél de pana, que tantos años sabe de mi umbría. Salí a la calle como a la batalla, buscando en las esquinas al sicario que lleva en su navaja mi futuro... pero no encontré más que un aire impuro, un affiche del Ché y el recetario de una vida pendiente de canalla. © lfc

Paul Celan llega a ninguna parte

Vivir en las manecillas de un reloj pataleando los minutos, salvando los terribles segundos... Nunca el tiempo fue tan circular, tan repetido. Luchar por la espiral o quizás por la elipse es la utopía. Pero el tiempo camina inagotable, sin ojos, sin un olfato cierto, sin saber tan siquiera de su absurdo infinito. No sirve nada ya que no sea morir ahogado en la clepsidra. Quizás el Sena. ••• Paul Celan se arrojó a las aguas del Sena a su paso por París el día 30 de abril de 1970. © luis felipe comendador

Nada hay que dure

NADA HAY QUE DURE a Julio César Navarro Nada hay que dure, amigo, o verdadero, ni que no te desgaste o te envejezca... nada que te haga eterno en esa gresca de muchachos abriendo el monedero. Tampoco serás uno en el mortero de la vida, porque de la grotesca pasión arrebatada de la pesca del uno, no lo dudes, sales huero. Con esta arquitectura, ¿qué decirte?... estrecha tu valor en lo indecente y apura el haz que eres con la boca, agota lo que puedas antes de irte, y en la hora de todos sé el ausente, el que apaga la luz y el que la invoca. © lfc

José María Arguedas reposa en un caboclo

No conviene el bullicio a lo sensible, pues saca del letargo y ensombrece la magnitud del líder. No convienen estos versos que nos muestran las vísceras azuleando al sol. No convienen, en fin, poetas que no sigan el compás de los pasos de Occidente. ••• José María Arguedas se disparó un tiro en Lima el día 2 de diciembre de 1969. © luis felipe comendador

Sylvia Plath habla con la muerte dentro del horno de su casa en Londres

Te vi siempre, en todos los lugares, en todas las gentes que poblaron mis ojos. Estabas en las calles de Boston aguardando al suicida, al peatón tranquilo que cruzaba de acera, al niño que corría detrás de una pelota. También en los puertos que conocí decías adiós con tu pañuelo poblando las cubiertas con tu velo de seda analizando la mejor estrategia del naufragio. Estabas en todos los lugares: en los cafés bulliciosos de París, en las tabernas del Soho, en los puentes, en los acantilados... y me mirabas fijamente a los labios haciéndome entender que mi hálito era tuyo por siempre, para siempre. Te he visto en la cocina de mi casa, en el baño, en el cuarto de juego de los niños, riendo entre los libros que decoran todos los anaqueles, persiguiendo el sueño entre las sábanas... Hoy quiero hablar contigo hasta que llegue el alba y se hagan memoria mis palabras. ••• Sylvia Plath abrió la llave del gas y metió la cabeza en el horno en su casa de Londres el día 11 de febrero de 1963. © lui...

Carlos Obregón se abstrae en Mallorca

Ser como el caracol que ruge trepando por el musgo, haciéndose humedad con la humedad, piedra con la piedra, arrastrando su cuerpo por el mismo alimento que es vida y hez, escondiendo su fragilidad calcárea entre las plantas trepadoras que atosigan el muro, que lo ahogan. Las piedras también mueren, se diluyen como el caracol que soy, y en sus huecos, fruto de la erosión más implacable, se averigua un sonido de sirenas que ya no señalan la herida, no la cantan, porque la muerte es todo. ••• Carlos Obregón tomó una sobredosis de barbitúricos en Madrid el día 1 de enero de 1963. © luis felipe comendador

Jean Pierre Duprey orina sobre la llama del soldado desconocido.

Como amueblar los pisos de los jóvenes casados y engalanar el tálamo con rosas perfumadas que aromen sus peleas nupciales, como mullir los tiernos almohadones donde sus cráneos reposen, como armar el sudario de unas sábanas donde nadar naufragios... Como una mirada tranquila quise ser... Pero París arde de un hambre inenarrable mostrando los desnudos de todas sus miserias y no es tiempo de risas y de abrazos. El Sena se desploma por sus puentes arrastrando el cadáver global de una ciudad quemada, los hombres no son siquiera sombras en el río, y la sangre que brilla en lluvia de cerezas como una primavera del horror. Como tender una melena sobre los aguamaniles y ponerle el jabón más aromado, como el joven desnudo en el barreño de zinc recibe el frote suave de la madre en su espalda, como el rizo crujiendo sobre la piel de un sábado... Así quise ser yo, así. Y orinarme en los símbolos del mundo. ••• Jean Pierre Duprey fue hallado sin vida en su taller de París el día 2 de octubre de 195...

La retórica de la poesía burguesa

El amaneramiento sin sentido, el no hablar desde el hombre y hacia el hombre con temporalidad y con fiebre humanista, el pensar que la poesía tiene sentido en sí misma y que no debe salir a la calle para exponerse al gentío, el subjetivismo como todo y la jodida deshumanización del arte... es la retórica absurda de la poesía burguesa que se enquista en los centros de poder literario y maneja las pautas oficiales para acceder a los dorados dineros públicos... y algo peor que eso [pues hasta aquí hablo de una estética definida y no compartida]: los poetas de base social que han hecho de ella ‘utilidad’, a los que someto al título de “poetas sociales burgueses”, que, amparados en la altisonancia mediática, utilizan el tono de denuncia en su poesía [siempre respondiendo a un modelo aceptado que funciona y procura un estado personal y una posición absolutamente contrarios a lo que se denuncia en sus propuestas poéticas –no proéticas–. Ellos son los peores, poetas burgueses disfrazados de po...

Ansias de libertad

Quedábamos los jóvenes, lejanos, con el presentimiento jubilado de no volver a casa por las noches y seguir al escándalo del alud de la gente en la calzada o hacinarse entre aquellos brazos que envolvían ciñendo y podían no ser de una muchacha. Quedábamos múltiples los jóvenes ante el azar medido, sin conocer la dimensión del día o de la noche, desatados, gustándonos o no –que no importaba– y tramando sin plazos el deseo surgido de una sombra indefinible... Y vimos ya algo tarde que amar nos excluía, que ser igual a otros o distintos también nos excluía, que escoger o no hacerlo también nos excluía... Huimos a lo gris... y fuimos hombres buscando el acomodo entre las torres donde todo termina mutilado: hombres inadvertidos, carne dormida, muertos. Hoy, completado el círculo, batido el fango entero con un fragor de nada, solemne, erguido y viejo, busco esa bicicleta con la que ser el ansia. © luis felipe comendador

La fuga de Antoine Doinel

Fue la lluvia y mirar desde el furgón los rostros vegetales del gentío, el medir las mañanas en el suelo según la luz corría de baldosa en baldosa, el eco de tu voz en las paredes –sin respuesta jamás– y esa curiosidad que es como el hambre por ver el horizonte de los héroes. Te preguntaste si en el mar habría una salida neta del silencio que rezuma el ser uno entre los hombres. Te quisiste matar por un segundo, y comprendiste al fin que hay un abrazo tuyo pendiente de entregar y otro que espera a sopesar tu escuálido volumen. Pues claro que la vida te interesa, ¿a qué si no esta huida de lo inhóspito? Colette en bañador merienda al fondo. ••• © luis felipe comendador

Tor Jonsson mira los fiordos en una enciclopedia

¿Qué es un poema comparado con el húmedo instante navegando los fiordos? ¿Acaso su belleza es comparable con las escarpadas vertientes del hielo contenido y los abetos silbando al viento como muchachos? Un poema no es nada si no contiene vida, si no es el mismo fiordo que navega la estela de una barca incendiada. ¿Para qué escribir más de todo lo que existe si los ojos conforman siempre un mejor poema? ••• Tor Jonsson se ahorcó en Oslo el día 14 de enero de 1951. © luis felipe comendador

Canto al exceso

Hijos de la fiebre, que habréis de ser el polvo repetido o el humus que alimente a la amanita o a la russula un otoño cualquiera, podad la vida con la afilada hoz de vuestro aliento –no con el fino cuchillo de plata ni con la cimitarra tocada de marfil–, sed parte de la hoguera que se enciende con el alcohol barato, lamed los ácidos nucleicos mientras estén calientes, arded en la ictericia del hachís y que el desorden mismo sea el corcel que os lleve a destruir las leyes indecentes del que apaga la luz. Hijos de la fiebre, sabed que cada anciano muere solo y todo su resumen es mansa incertidumbre y voz vencida, que el gris está apostado en la próxima esquina aguardando ese paso seguro que daréis y no habrá vuelta atrás ni miradas posibles. Soy la sal de Adit, Isak Borj, la paura. ••• © luis felipe comendador